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Qigong y ciencia: evidencia y el campo de Qi

Qué dice la investigación y cómo se entiende el campo de Qi colectivo.

8 min de lectura · Centro Fuyuan

El Qigong tiene miles de años de historia, pero solo en las últimas décadas ha empezado a mirarse con los lentes de la ciencia moderna. ¿Qué ocurre cuando una práctica nacida de la experiencia y la tradición se somete a estudios, mediciones y revisiones? La respuesta honesta es: hay señales prometedoras, hay un terreno difícil de medir, y hay mucho por investigar todavía. Este artículo intenta ofrecer una mirada equilibrada, sin exagerar ni descartar.

Qué dice la investigación

Una parte creciente de estudios ha explorado los beneficios del Qigong y de prácticas afines para el bienestar. Los efectos que aparecen con más frecuencia en la literatura tienen que ver con:

Un ejemplo concreto y reciente es un estudio descriptivo realizado en 2020 sobre el uso del Zhineng Qigong como apoyo complementario en personas con COVID-19. Las clases se impartieron en línea, con 97 participantes no hospitalizados de once países. Según el estudio, el 99 % reportó mejoría en al menos un aspecto —estabilidad emocional, dolor, vitalidad, apetito, descanso o bienestar— y la gran mayoría afirmó que la práctica había ayudado a su recuperación.

Los resultados son alentadores, pero los propios autores reconocen límites importantes: no hubo grupo de control, la participación fue voluntaria y autoseleccionada, y muchos datos eran subjetivos.

Esa transparencia es justamente lo que distingue a un buen acercamiento científico. Que muchas personas se sientan mejor es un dato valioso, pero para afirmar que "el Qigong cura X" haría falta un tipo de evidencia más robusta: estudios con grupos de comparación, muestras grandes y mediciones objetivas. Hoy podemos decir con prudencia que el Qigong muestra beneficios reportados sobre todo en estrés, equilibrio y calidad de vida, y que merece seguir estudiándose con rigor.

El campo de Qi: 组场 (zuchang)

Uno de los rasgos más distintivos del Zhineng Qigong es la práctica en grupo y la idea del campo de Qi, en chino 组场 (zuchang), que literalmente significa "organizar el campo". La intuición es sencilla y cualquiera que haya practicado en grupo la ha sentido: cuando muchas personas se reúnen con una intención común de calma y sanación, se crea una atmósfera compartida que parece potenciar la experiencia de cada uno.

El maestro Wei Qifeng lo describe con una imagen luminosa: muchas personas practicando juntas son como muchas estrellas que, al iluminarse a la vez, forman un campo de conciencia común. En el estudio sobre COVID-19, este "campo de sanación" colectivo —reforzado por meditaciones grupales como el método Kai-He (开合, "abrir y reunir")— fue señalado por muchos participantes como una de las partes más valiosas de la experiencia, sobre todo en el aislamiento de la pandemia.

¿Cómo entender esto sin caer en exageraciones? Una lectura prudente reconoce varios ingredientes muy reales: el acompañamiento reduce la soledad; la intención compartida sostiene la motivación; el ambiente grupal favorece la relajación y la entrega. Estos factores, bien documentados en psicología, bastan para explicar buena parte del efecto. Si además existe algo más sutil, como propone la tradición, es algo que la ciencia aún no está en condiciones de afirmar ni de negar con certeza.

La perspectiva de la energía sutil

La tradición del Qigong parte de la existencia de una energía sutil, el Qi (气), que recibe nombres distintos en otras culturas: prana en la India, ki en Japón, y muchos otros. Algunos autores han intentado tender puentes entre esta noción y la física, señalando que toda la realidad es, en último término, energía en transformación. También subrayan un detalle interesante: en estas prácticas, el instrumento que "detecta" y maneja esa energía es el propio ser humano, a través de un estado de atención particular, profundamente concentrado y relajado.

Aquí conviene ser cuidadosos. Que distintas culturas describan experiencias parecidas es un hecho antropológico fascinante, pero no demuestra por sí mismo la existencia de una energía medible con los instrumentos actuales. La propia tradición del Zhineng Qigong, en la línea del Dr. Pang Ming, tiende a desmitificar: presenta incluso las llamadas "capacidades especiales" no como algo sobrenatural, sino como un potencial humano natural que se entrenaría con teoría correcta y práctica constante. Es una forma de invitar a la curiosidad sin abandonar los pies en la tierra.

Tradición y rigor: una postura equilibrada

¿Cómo sostener a la vez el respeto por una sabiduría milenaria y la honestidad de quien no quiere prometer de más? Proponemos tres principios:

Una nota importante sobre tu salud

El Qigong es una práctica de bienestar complementaria. Puede acompañar muy bien al cuidado de la salud y aportar calma, energía y equilibrio, pero no sustituye la atención médica. Ante cualquier enfermedad, sigue las indicaciones de tu profesional de salud y considera el Qigong como un apoyo, no como un reemplazo de tu tratamiento.

Para seguir explorando, te recomendamos leer sobre el Zhineng Qigong y el Centro Huaxia, donde nació gran parte de esta investigación y la práctica del campo de Qi, y ¿Qué es el Qi? para entender mejor el concepto central de toda esta tradición.

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